Acompañamiento en línea para el nacimiento.

VENTA - Preparación para el nacimiento

Charla inicial de acompañamiento en línea de preparación para el Nacimiento.

  • ¿Están perdidos entre las funciones del ginecólogo, doula, partera?
  • ¿Quieren saber más de las opciones de espacios para parir?
  • ¿Quieren contactar una doula cercana?
  • ¿Quieren saber más sobre las características de un parto humanizado?
  • ¿Te interesa saber el camino hacía la lactancia materna exitosa?

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¿apenas estás buscando embarazarte y deseas conocer mejor tu ciclo menstrual y determinar tus días fértiles, así cómo prepararte integralmente para esta gran etapa de tu vida?

Entonces este es el espacio para responder estas y otras preguntas.

Soy Leily, licenciada en ciencias de la familia, maestra en educación, diplomada en salud primal y doula.

Para concertar una cita:

  1. Realiza el pago vía paypal.
  2. Recibirás un correo de confirmación y una liga con las instrucciones para agendar una cita en el horario y formato (teléfono, zoom, skype, joinme) de tu conveniencia.
  3. Nos reuniremos en el horario acordado y estableceremos el plan de acuerdo a sus necesidades.

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Te presento a Andrea :)

Cómo ya es costumbre me gusta que conozcas más de cerca a las personas que están detrás de las marcas que encontrarás al visitarnos, en esta ocasión quiero que conozcas a Andrea, sus fulares decoran con hermosos colores un cajón de nuestro espacio.
Entonces te dejo con Andrea:
andrea leyo
Hola, me llamo Andrea Rivera. Soy creadora de Leyo, una marca de fulares elásticos portabebé y madre de Leo, un pequeño de 3 años. Inicié esté proyecto después de su nacimiento, cuando descubrí que existen herramientas que te ayudan a estar cerca de tu bebé por más tiempo, y así poder seguir realizando tus actividades. El fular es un portabebé que favorece la crianza con apego. Estoy muy feliz de poder compartir la cultura del porteo con todos sus beneficios a través de un fular elástico hecho con amor.
Quieres saber más:

Por amor, el fular … Carla Maetzin

Detrás de los productos que ofrecemos en la tienda, hay un montón de historias y de sueños, eso es lo que los hace valiosos, también hay mucha preparación, acompañamiento y cercanía de los productores con el consumidor final, por eso el consumo local tiene ventajas para todos.

Quiero aprovechar este espacio para contarte quien está detrás de los productos que te llevas a casa cuando compras con nosotros, hablarte de que te llevas un fular, un juguete, un libro de calidad. En esta primera entrega quiero platicarte sobre quién está detrás delos Fulares Amor Kanga.

carla

Carla, es una friki del ánime – así se describe ella -y de todo lo que sea de Japón, pero también le gusta ayudar a las madres y bebés a tener un mejor desarrollo,  es una persona que no se conforma, “un poco loca y rara” pero que da mucho empeño y mucho amor a lo que hace, no se doy por vencida fácilmente, si quiere algo va tras ello siempre. Es por eso que sus dos pequeños, Sam de 4 años y Matt de 2, tienen mucha suerte de que les haya tocado como mamá, pues no se conforma con poco y lo que más le ha gustado de ésta etapa de ser mamá es dar amor, perderse en dar amor y ver como eso da efectos tan positivos en nos niños, Carla me comenta que ha aprendido que entre más da ellos le dan más a ella y a todos los que les rodean. Carla ha aprendido y estudiado mucho sobre la crianza y el desarrollo físico y emocional de los bebés a partir de su inicio en la maternidad.

Cuándo el pregunte ¿qué era lo más difícil de trabajar y ser madre?, me respondió que el tiempo. “A veces no da mucho tiempo para hacer muchas cosas y tampoco puedes moverte con facilidad y como madre Homeschool es un poquito complicado no tener tiempos libres o muertos, gracias al cielo me ayuda mucho mi madre en todo, mi esposo cuando llega de trabajar, mi hermano que aunque está lejos me ayuda con publicidad, no sé qué haría sin ellos, mi red de emprendedoras también es muy importante para mí ya que cuando yo no puedo ellas me ayudan mucho”.

El proyecto de Carla es ayudar a las mamás a llevar a sus niños cerca, ella fabrica, distribuye y vende portabebes ergonómicos y da asesorías en temas como la lactancia. Me comenta que eligió dedicarse a esto porque realmente le interesó mucho el porteo y todo lo fisiológico y psicológico que tiene detrás, mi pensar es que todos deben tener acceso a portabebés  de calidad y todos los bebés tienen derecho a crecer bien.

Por esto me encanta el trabajo de Carla. Si quieres conocerlo puedes visitarnos en la tienda Creciendo juntos dónde contamos con sus productos o contactarla directamente en su página de Facebook y en su sitio web.

 

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Posición de la copa menstrual

Una de preguntas frecuentes sobre el uso de la copa menstrual es ¿Qué tal si se va?, y yo les pregunto siempre  ¿a dónde?, aquí un pequeño diagrama en el que observarás que no puede irse a ningún lugar.

Copa menstrual

 

Nuestra vagina termina en el cuello de útero, el cuál solo tiene un pequeño orificio de por el que no cabe la copa.  Cómo puedes ver en la imagen nuestra vagina mide en promedio entre 8 y 11 cm y el promedio de largo de la copa menstrual es de 7 cm así que, no te preocupes tu copa no tiene a dónde ir.

Puede ser que suba un poco pero bastara con empujar (cómo cuando vas al baño) y así la musculatura pélvica la regresará a su lugar y podrás alcanzarla mejor.

De abuelas y mamás.

Me toco ser mamá en un lugar lejos de mi mamá y de mi abuela, lejos de las únicas dos personas que podían enseñar a cambiar pañales, limpiar mocos y dar ricos besos en los cachetes colorados de mi bebé. Entre llamadas telefónicas y visitas, fui heredando la sabiduría de otras tantas generaciones atrás; que si el aceite de olivo con clavo calientito untado en la panza para curar cólicos, que si rezarle a San Gerardito y no soltar el rosario, un rebozo para cargar al muchacho, el papá cerquita hace más fáciles las cosas, que si chocolate derretido para curar los moretones, apio para desinflamar encías….
Pero cuando mi bebé decidió de un día para otro, que era momento de gatear y se pegó en la cabeza y yo casi muro del susto, me dieron ganas de estar cerca de mi mamá para que después de atender a Santi ella me abrazara a mí, pero el teléfono ayudó a acercarme a las otras mamás que necesitaba cuando me decían – a la mayoría de mamás les pasa, y si tu bebé es intrépido no será la única vez, ponle…- , y así es como entre cada cambio y descubrimiento de mi bebé voy jalando de lo que hay detrás de mí para convertirme en mejor mamá para Santi.
Tener mujeres detrás tías, hermanas, abuelas, mamás, amigas, crea una maravillosa red de apoyo en la que una nueva mamá debería de refugiarse, para escuchar consejos, contar historias, reírse y secar lágrimas, además de heredar ropita, cunas, rebozos, canciones y juguetes.
Hoy veo como se inventan cantidad de accesorios para acompañar a nuestros bebés – y que funcionan parece que sin nuestra ayuda-, por ejemplo, a mi esposo y a mí nos sigue impactando la nueva carriola que se mece sola y tiene hasta bocinas para conectarle el ipod y el bebé escuche musiquita, ¡sin necesidad de cantarle!, la verdad me asusta pensar que hemos llegado como sociedad a esa desconexión con nuestras crías y con nuestros antepasados y la forma en la que nos ayudaron a crecer. Ninguno de nosotros necesito para sobrevivir una carriola de este tipo, ni flotadores para la hora del baño de un bebé, nos bastaba estar cerquita del pecho de nuestra mamá.
Y si, quizá esa necesidad de estar a la moda no nos permite voltear hacia atrás y ver cómo funcionaban las cosas antes, aunque quizá funcionaban mejor. Pero también pasa que vivimos lejos de nuestras familias de origen o que ninguna de nuestras contemporáneas es mamá y de ahí que cada vez es más necesario formar grupos de mujeres que se acompañen en esto de formar personas, liga de la leche, el ejército del trapo y rebozo, co-madres, crianza natural y otros tantos grupos están llenos de mujeres que ya se dieron cuenta que es mejor acompañas.
Aprender a usar el fular, el rebozo o el mei-tai es tan solo un pretexto para reunirnos entre mamás y papás que quieran criar en brazos, criar cerquita.

 

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Entrega dos de por qué me encanta portear. Ventajas del porteo.

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Si, ojos, esa es la palabra que escuche de todos los que veían a mi chiquito por primera vez, – ¡mira esos ojos!- , y como mamá gallina diré si los tiene hermosos me enamoraron desde que me dirigió su primera mirada buscándome, teniendo nuestra primera cita inmediatamente después de su nacimiento.

Pero además de su color a veces gris, a veces verde, a veces café clarito y su forma pizpireta, igualita a la del papá, misma que sé me traerá muchos problemas o muchas niñas a la casa en su adolescencia, lo que me enamora más es su mirada, esa que muchos grandes ya perdimos esa mirada de asombro, de hambre por aprender cosas, por observar todo, analizarlo, y saben, me urge que hable para que me cuente todo lo que siente cuando mira.

Es por eso que me gusta dejarlo mirar y traerlo en brazos lo hace mirar más cosas, las cosas que están a mi perspectiva, y así;  asomarse por las ventanas y despedir a papá, mirarse en el espejo del baño y reírse con el niño que siempre está ahí dentro, hacer la cabecita a un lado para ver que hay en las repisas, encontrar una cajita de música y darme la orden de que la ponga a funcionar.

Esa miradita es la razón por la que me divierto tanto y por la que me volví curiosa y enamorada de buscar la forma de colgármelo y permitirle tener la misma vista del mundo que yo tengo, y es que mi chiquito viaja en fular, en mei tai y en el rebozo de la bisabuela.

Me emociona saber que está observando mis manos y lo que hago, que está escuchando mi voz cerquita y que se sabe importante y especial porque “jalo” con él “pa” todos lados esquivando miradas de curiosidad, de ternura o las que dicen lo vas a malacostumbrar.

Mi bebé ya comienza a gatear y le emociona también ver el mundo a su altura, pero no deja de pedir que lo alce cuando ya se cansó, cuando tiene sueño o cuando se acordó que necesita un ratito más de mamá (seguridad) para lanzarse a explorar de nuevo, ahí es dónde encuentro la magia de los trapos y nudos, y es que cuando un chiquitín ya pesa más de 10 kg y además hay trastes que lavar o un mail que escribir, pero quieres abrazar a tu chamaco, entonces te lo amarras.

Para los fines de semana el fular, el mei tai o el rebozo son los primeros en subirse al coche, listos para atar a mi chamaco pero ahora a la espalda o la cadera de su papá y así dejarle ver el mundo desde más arriba y acompañarlo en más aventuras que con mamá.

Aún me falta camino por recorrer con mi chamaco y mis telas, seguro que también las heredaré a otro pequeñ@, pero mientras me emociona pensar en cómo un rebozo podrá ayudarme a no destruir mi cadera cuando mi niño dé sus primeros pasos, de cómo el fular se puede convertir en un espacio seguro en dónde contenerlo cuando el mundo sea demasiado para él o de cómo me lo trepare a mi muchacho preescolar cuando este cansado para caminar.

Así que mi pequeño, sigue asombrándote del mundo, igual que yo contigo.