Límites vs. normas, Castigos vs. Consecuencias.

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Hablaremos sobre límites, consecuencias y normas, entre tanto ¡¿Qué debo de hacer en casa?!

Aquí te comparto mi reflexión.

Si me has seguido durante algún tiempo seguramente sabes que en mis post y videos promuevo una crianza respetuosa y con sentido común. Últimamente me han llegado preguntas cada vez más frecuentes sobre:

  • Si mamá lo estará haciendo mal si carga a su bebé al llorar o si atiende las demandas frecuentes de su bebé.
  • Si esta bien acompañar un “berrinche” o en realidad debería ignorarlo.
  • Si la nalgada a tiempo se vale.
  • O si la ridiculización de los niños escondida en el “te estoy enseñando algo por que no lo haces bien” o en realidad diría yo no lo haces como yo lo quiero, es válida en el nombre de criar niños “buenos” (por ejemplo; ya viste tu primo lo hace mejor).

Y cómo mamá y profesional de la crianza pensar en el poco sentido común de las personas que realizan estas críticas me molesta y me duele, pues deberíamos criar niños no que aguanten y que atiendan todas las ordenes, sino niños más humanos que busquen construir un mundo mejor y no que se defiendan de su entorno, pequeños autónomos y críticos, ese es el verdadero trabajo de las familias y con el que lograríamos la transformación del mundo.

Por lo tanto y aclarando antes de cualquier otra reflexión, que una crianza respetuosa, amorosa con sentido común, no es, ni será nunca una crianza permisiva, por el contrario, es una crianza que toma en cuenta las posibilidades naturales biológicas, motrices psicológicas de cada niño “en lo individual” -recalco- y pide y acompaña de acuerdo con ellas, sin exigir de más, pero motivando al logro de nuevos hitos.

Por lo que poner castigos o los famosos “límites” a un pequeño que llora por ser cargado, no es “educarlo” es ignorarle, invalidar emociones, silenciar su voz. Pedir a un niño que participe en una obra de teatro escolar, a fuerza, sin tomar en cuenta las habilidades emocionales desarrolladas es lo mismo.

A continuación, expongo algunos elementos a considerar cuando queremos trazar una ruta en el camino de nuestros pequeños para alcanzar algún objetivo de conducta o de habito, y notarás que prefiero hablar de normas, que sirvan de paraguas, de marco para dar sentido a cualquier situación a la que nuestros peques se enfrente, trataré de evitar la palabra límite no porque sea equivoca, sino porque su uso si lo es, al grado de llenar de límites toda nuestra vida en familia. Además, los famosos límites se centran en decir el hasta dónde y no en cómo hacerlo bien.

Elementos al considerar al generar o estructurar normas en casa:

  • Empatía: se refiere a la capacidad del ser humano para conectarse con otra persona, para ponerse en su lugar y responder adecuadamente a sus necesidades, así que la empatía es una habilidad indispensable cuando nos volvemos padres. En la crianza, implica ponernos en los pies de nuestros hijos y hacernos la pregunta ¿quizá está pasando un mal rato? En resumen, la empatía es una habilidad para el desarrollo de las relaciones interpersonales.
  • Apoyar en el modular respuestas y reacciones a situaciones, el primer paso es el ejemplo, cómo se comporta mama y papá cuando está frustrado o cansado o en la gestión de un berrinche. ¿Mamá y papá piden perdón cuándo se equivocan? ¿Mamá y papá gritan o insultan?
  • Una realidad es que a más límites mayor es la frustración y entonces mayor la necesidad de reclamar autonomía, debemos ser conscientes entonces a cuantas reglas y limites se enfrentan nuestros pequeños, cuantas veces escuchan un “no” al día, pensemos; ¿hay congruencia entre los que se le pide o se le permite en la casa, en la escuela, en la casa de los abuelos, con la persona que nos apoya a cuidarlos?, peor y más importante aún; ¿hay congruencia entre mamá y papá?
  • Elige tus batallas y aplica normas en casa que sean de alta aplicación, es decir no necesitamos decir no le pegues a tu hermano, si la norma es no pegamos, aplica para el hermano, el perro, el compañero de la escuela. Andar todo el día diciendo no, no y no solo desgastara nuestra relación. Y todo se hace aún más fácil si a ese -no pegamos- lo modificamos con “actuamos con respeto hacia los demás y hacia nosotros mismos” (lo que implicaría también si me pegaron tendré que darme a respetar y defenderme, pidiendo ayuda o denunciando el hecho a mi mama, a la maestra, al adulto de confianza más cercano).
  • Dando continuidad al punto anterior, al acompañar a nuestros niños y ayudarles a volverse personas responsables y criticas, una de las mejores estrategias y quizá la más difícil es permitir que expresen emociones negativas, ya que deberán indicar si una situación les pareció injusta o muy retadora o si están frustrados, y nuestro trabajo será enseñarles cómo gestionar dicha emoción: cómo manejar respiración, lo que sentimos a nivel corporal, cómo pedir ayuda o disculpas, qué hacer para que no se repita.
  • Utilizar ¿por qué no? los refuerzos positivos, quizá no una fiesta cuando observamos un comportamiento esperado, pero si un “gracias por …”.
  • Al hablar de consecuencias, respetar autoestima, y recordar que lo que se juzga es el acto no a la persona.

Entonces si no estableceremos límites pero si normas que sirvan de marcos generales para el comportamiento esperado: ¿Qué normas podemos elegir en casa?

Acá la sugerencia:

  1. Respetamos a los demás y a nosotros mismos.
  2. Cuidamos nuestras cosas y las de los demás.
  3. Cuidamos nuestra salud y la de los demás.

¿Y si una norma no se cumple? Algunos dirán que un castigo en este sentido puede ser útil, pero, el niño no acabará de entender exactamente la causa y el efecto de lo que ha sucedido y la situación puede volverse más compleja y repetirse, hablando entonces de nuestras fallas cómo papás, -el niño se encontrará castigado sin saber por qué-. Por ejemplo; no hiciste la tarea, no hay postre o no hay tele ¿?

La propuesta -y siguiendo mi reflexión sobre las normas-, deberíamos de hablar de consecuencias, rompiste algo, entonces limpiamos, tratamos de arreglarlo, vemos la forma de reemplazarlo y pedimos disculpas, en otra ocasión trataremos de hacerlo mejor. Ojo: Las consecuencias tienen sentido con la falla cometida y muestran como enmendar el error.

Si queremos que los niños tomen decisiones, debemos darles oportunidades de que las tomen, de que practiquen, conozcan y modulen sus respuestas, emociones, gustos, personalidad.

¿Me compartes tu opinión?

 

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Un comentario

  1. Estoy muy de acuerdo en todos los consejos que compartes, creo que son opciones muy lógicas y con bastante sentido, alternativas útiles a viejas costumbres que arrastramos de la forma en que nosotros hemos sido criados, muchas gracias 😊

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