El sueño de nuestros niños

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Comprender cómo evoluciona el sueño de los bebés puede salvar la vida incluso de las relaciones de pareja, recuerdo ahora ya como momentos borrosos en mi vida el primer mes de mi bebé y cómo no dormir me tenía con los cabellos de punta y estaba muy irritable, platicando con otras mamás esto les sucedió también.

Como consultora familiar esta situación me llevó a estudiar más sobre la evolución del sueño de nuestros bebés y comprendí que el gran problema no es que nuestros bebés no sepan dormir, sino que queremos que duerman cómo dormimos  los adultos.

El sueño de nuestros bebés va evolucionando y saber cómo se comporta en cada estadio de su vida nos permite adaptarnos, nosotros a sus necesidades, e implementar estrategias para que cómo papás descansemos mejor y ellos estén bien atendidos y apapachados.

Tengo también la intención de evitar que sigamos espantando a los nuevos papás con el terrible decreto “duerme todo lo que puedas pues después no podrás hacerlo”, ya que en realidad con un poquito de trabajo y mucha comprensión y amor si puedes dormir.

Nuestros bebés despiertan frecuentemente en los primeros meses por dos razones principales:

  1. Evitar las caídas de azúcar por la falta de alimento y crecer.
  2. Mantener alerta a su cuidador.

Si nuestra respuesta en estos despertares es activa: satisfacemos necesidades, consolamos y damos calor corporal, los bebés volverán a dormir y cada despertar será menos cansado para los padres, pues el bebé no llorará desesperadamente, sabrá que normalmente recibe la atención que pide y no tiene que llorar para que papá y mamá reaccionen.

En esos primeros meses debemos de tener paciencia también con los cólicos, pues se trata de un proceso fisiológico que capacita a su sistema digestivo para esta nueva forma de alimentación, y lo único que requieren es también de un buen acompañamiento y calentarles la panza como decía la abuela, así que por las noches un buen fular o rebozo no está de más.

Poco a poco nuestros bebés comen más y reconocen mejor su espacio, adquieren confianza y otro ritmo de sueño (polifásico y circadiano) e irán alargando las horas de sueño nocturno: su organismo reconocerá la diferencia entre el día y la noche. Pero no hay que enseñarles, si no acompañarlos, las primeras noches en cada etapa suelen ser difíciles pero una atención continua y un tipo de respuesta constante (también en el día) suele mostrarles que papá y mamá están cerca y así aunque tengan pequeños despertares, bastará una voz o escuchar la respiración de sus cuidadores para que nuestros bebés noten nuestra presencia y vuelvan a dormir.

Como para nosotros, también para los más chiquitos hay días difíciles en los que la actividad del día los mantuvo agitados y es necesario que les demos un momento de relajación para llegar al sueño, en esos momentos yo te recomiendo, un buen baño, una masaje, una canción de cuna.

Nuestros bebés no duermen toda la noche de corridito como tampoco nosotros lo hacemos, todos tenemos microdespertares que nos ayudan a vigilar el entorno, cambiar de posición para evitar dolores de cuello o espalda, cuidar la piel y las articulaciones, solo que cómo adultos hemos desarrollado habilidades para dormirnos de nuevo,  tan rápido que a veces ni lo notamos, además de que ahora dormimos seguros en nuestra casa y no bajo la amenaza de que un león nos devore mientras acampamos en la selva.

Todos necesitamos dormir y más un bebé que en los primeros años desarrolla la mayor parte de sus conexiones neurales, un sueño profundo nos permitirá:

  • Ajustar conexiones neuronales.
  • Instaurar aprendizajes.
  • Auspiciar las necesidades que tenemos en cada periodo de nuestra vida.

Basta mirar a un niño para saber si duerme bien o mal, por lo que recuerda que, aún más importante que las horas de sueño, lo es la sensación de descanso, esa es la señal para observar si debemos modificar algunas rutinas en casa, porque nuestro compromiso como papás es estar atentos a lo que sucede en la vida de nuestros niños para acompañarlos de la forma más amorosa y respetuosa posible, pues en su desarrollo hay periodos críticos: ansiedad de separación, reglamentación esfíntera, sentimientos ambivalentes;  que pueden afectar la hora del sueño, y si además la hora del sueño la presentamos como el momento en el que se queda solo y papá y mamá se van, los periodos de irritabilidad y reclamo aumentarán.

Así que olvídense de las rutinas de adiestramiento para el sueño que solo estresan a toda la familia, sobre todo a los bebés y que lo único que logran es que nuestros hijos se duerman de tanto llorar. El sueño es un proceso evolutivo, todo niño sano, aunque actualmente presente despertares frecuentes o algún problema a la hora de acostarse,  va a dormir correctamente algún día.Saber todo esto nos hace acompañar desde otra perspectiva.

 

 

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