La crianza un tema social

Antes del nacimiento de nuestro bebé es común que las mamás hagamos un montón de planes para que en cuanto tengamos a nuestro chiquito en los brazos la vida sea más sencilla, pero es común que nada de lo que habíamos planeado suceda en realidad, cómo narra Laura Gutman en su libro “La familia ilustrada” ni las fantasías de seguir trabajando desde casa, ni la mudanza atrasada, ni el año sabático, ni el doctorado que pensábamos terminar con el bebé nacido ya que “no iríamos a trabajar” logramos poner en funcionamiento con la precisión planeada.

Quizá lo menos pensado es lo que nos generará más confusión, y es la impresionante soledad en la que podemos vernos metidas, y es que salir los primeros días se puede convertir en toda una aventura, pues ya no solo hay que alistarnos nosotras sino también a un chiquito, y entonces planear una salida se termina convirtiendo en un plan de día completo, entre la hora de la siesta, los pañales, la leche y la repetida.

Poco a poco es posible que nos preguntemos ¿por qué estas situaciones no están retratadas en los anuncios comerciales?, ¿por qué no hay espacios adecuados para mamás y bebés en galerías, restaurantes o espacios públicos?, ¿por qué los espacios de trabajo no cuentan con opciones que faciliten la reinserción laboral para las nuevas mamás?

El descubrimiento de las contracciones de la maternidad puede ser una experiencia dolorosa, incluso más si nuestra idea de la maternidad era la de la plenitud, con ideas como que: la lactancia es un proceso natural por lo que a ninguna mujer le debe de costar mucho lograrla, las mujeres al tener a su bebé se ven como antes o incluso más hermosas, al llegar papá a casa los tres podrán disfrutar de un momento juntos antes de dormir.

Una de mis conclusiones a esta situación es que desgraciadamente vivimos en una sociedad con características, condiciones y exigencias (cómo menciona Carolina del Olmo en su libro ¿Dónde está mi tribu?) incompatibles con las necesidades de los bebés y de las mamás, aceptar esta situación, puede ayudarnos como mamás primero a reconocer primero que ¡no nos estamos volviendo locas!, y después a encontrar soluciones para adaptarnos a este nuevo estilo de vida.

Aquí te presento algunas de las necesidades de mamás y bebés que debemos tener en cuenta para idear la forma más creativa de disfrutar de nuestra maternidad (si, cada quién de la suya pues cada par de mamá y bebé es completamente distinto):

  1. En términos de desarrollo evolutivo el nacimiento humano implica inmadurez de los recién nacidos, lo que hace a los más pequeños de nuestra especie más susceptibles al ambiente, y es que cuanto más inmaduros se encuentren nuestros sistemas –nervioso, hormonal, inmunológicos- al momento del nacimiento, mayor la influencia del entorno, es por eso que nos necesitan tan cerca vigilando el ambiente que los rodea y cubriendo todas sus necesidades.
  2. Esta inmadurez y el coctel de hormonas producido durante el embarazo y el parto, produce además que la mamá, observe ajustes en su comportamiento personal pues es la principal encargada de la supervivencia del recién nacido. ¡Qué responsabilidad! Ahora te imaginas porqué nos sentimos llenas de sentimientos cruzados y un montón de miedos y dudas.
  3. El entorno se le presenta a nuestros bebés como un desorden que necesita ser organizado por un orden cultural, que le plantea oportunidades de desarrollar un pensamiento complejo, adquirir un lenguaje y apropiarse de patrones en las relaciones así como asignar significados a experiencias sensoriales, etc.,  y de esta forma conocer el mundo al mismo tiempo de que se diferencia de él, todo esto a partir de las relaciones que establece con otros. Así que nuestro bebé no es un pequeño dictador, de verdad nos necesita para conocer el mundo, las mamás somos las principales anfitrionas del mundo que nuestro bebé necesita conocer.
  4. La responsabilidad que las mamás tenemos como anfitrionas nos activa la “alerta de cuidadora” y nuestro desempeño dejará huellas no solo en el ámbito biológico, sino también en el potencial desarrollo de nuestros chiquitos.
  5. El sueño de nuestros bebés así como todos su hábitos (ir al baño, comer) pasarán por una evolución, así que será cuestión de acompañarlo y aceptar que nunca vamos a contar con un manual que nos asegure la mejor crianza y cómo mamás deberemos escuchar nuestro instinto, si pero además, si nos sentimos solas en este camino hay que tender redes y aprender de las mujeres de nuestras familias, indagar, preguntar y tomar decisiones. Puedo añadir además que la crianza no es un método, en realidad se trata de un proceso de socialización y quedará determinada por las costumbres familiares, culturales y religiosas.
  6. Muchos medios de comunicación populares “simplifican” información científica, por lo que como mamás debemos ser cautelosas de la información que nos llega, recordando que nuestro hogar no es un laboratorio en donde las condiciones están controladas y deberíamos de lograr los mismos efectos que cierta indicación señale. Por lo que en el campo de la crianza como en cualquier otro debemos de ser capaces de cuestionar, debatir e indagar.
  7. Las mamás necesitamos de nuestro recién nacido y esto no solo está determinado por las hormonas que nos capacitan de manera biológica para cuidarlo y alimentarlo, los humanos somos los únicos seres vivos que podemos predecir nuestra maternidad, generando sentimientos de amor y protección al bebé incluso antes de conocerlo, es decir, para cuando nuestro bebé nace ya tenemos una relación de entre 38 y 42 semanas con él.

Cómo mamás nos enfrentamos entonces a la necesidad de sacar a la maternidad de la casa, vale la pena pedirle a la sociedad lo que necesitamos: espacios, horarios laborales distintos, espacios físicos habilitados, una sociedad que reconozca el impacto y las necesidades de la maternidad, una comunidad que proteja a los más pequeños.

Así que para criar a un bebé debemos de ser empáticas, y presentarnos con él, continuar conociéndolos ahora fuera de la panza, respetarlos como personas y reconocernos además también a nosotras como personas con necesidades igual de importantes que las de nuestros chiquitos.

Cada mamá irá descubriendo las herramientas que mejor se adapten a ella y a su bebé, en mi experiencia el porteo es una excelente opción, para mi cada “trapo” ha significado seguridad al salir a la calle con Santi, libertad pues traigo las manos libres y mucho amor pues puedo besuquearlo cada que se me antoje, además traer a nuestros muchachos cerca nos permite, cómo mamás lograr más fácilmente todos nuestros objetivos incluso profesionales, además de incluirlos en las actividades del día a día y “sin querer” ir concientizando a los que nos rodean de las necesidades de mamás y bebés y niños y del papel que como sociedad tenemos para proteger la infancia.

Y es que seguramente ya te diste cuenta que nuestra cría no es igual ni al papá, ni a la abuela, es una persona nueva que nos ha dado el honor de ser su anfitrión en esta aventura de vivir.

estampa grafica 1

* Gracias a Estampa Gráfica por prestarnos su foto para este post. 

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