El vínculo seguro: abraza a tu bebé

apego

¡No lo cargues tanto lo vas a malcriar!
¡Déjalo que llore! Lo estas mal acostumbrando

 

Si eres mamá o papá seguramente has escuchado estas frases, y también se te ha partido el corazón al creértelas y escuchar llorar a tu bebé al otro lado de la habitación, a mí me pasó, y el mejor consejo que me han dado es “carga a tu bebé todo lo que quieras y creas que el necesite, se pasa de volada esta etapa y tu tiempo es la mejor inversión que puedes hacer a su favor”.

Llevo de mamá escasos 5 meses (más los nueve de la panza), pero retomando algunos textos de mi profesión puedo compartirte estudios que demuestran que lo estás haciendo bien si eres de esas mamás o papás que está cerca de su bebé y ya entendió que significa cada llanto.

Nuestros bebés se desarrollan gracias a las experiencias que tienen, la primera y que puede marcarlo para bien o para mal es su propio nacimiento, además de los factores genéticos y de su desarrollo biológico.

Quizá sobre el aspecto que más podemos influir, es través de las experiencias que tratamos de brindarle para ayudarlo a conocer el mundo, y es que nuestra tarea es asegurarnos que su desarrollo se dé de forma integral, es decir; que se desarrolle con armonía el aparataje y funcionalidad sensorial, perceptiva, psicológica, intelectual, motriz, física y del lenguaje.

¿Ya te asuste? La buena noticia es que no hay que hacer muchas cosas para lograrlo, ni tener los juguetes más novedosos, llenos de colores y luces, basta que lo tengas en tus brazos y no dejes de decirle cuanto lo amas.

Por ejemplo, la alimentación de tu bebé es un fenómeno de carácter multisensorial pues satisface armónicamente todos los sentidos y a la vez promueve la formación de vínculos afectivos.

La vida del lactante es una etapa crítica[1], pues es un periodo específico en el que se produce la maduración más rápida (después del embarazo) en el proceso del desarrollo humano y es también la oportunidad de brindarle experiencias positivas que lo animen a explorar el mundo.

Erikson[2] propuso que el primer año de vida es fundamental para creer o no creer en el mundo, en otras palabras, los niños que se sienten queridos desarrollarán una visión positiva de su entorno. Por lo que formar vínculos afectivos es de gran importancia, como papás debemos de conocer que el vínculo, es decir; los lazos de amor y de necesidad de cercanía, se forman desde el útero y por lo tanto, ya desde el embarazo debemos de decirle nuestro bebé lo que lo queremos y todo lo que hay afuera para conocer.

Otro psicólogo, John Bowlby demostró que un déficit en la formación de vínculos afectivos madre -hijo durante el primer año de vida puede tener repercusiones en la organización de las funciones afectivas, perceptivas y cognitivas, pero los más afectados son los procesos relacionados con el lenguaje, el pensamiento abstracto y otras funciones simbólicas.

En 1980, Mary Ainsworth definió los tipos de vínculo (apego) y entre ellos al que todos aspiramos es al vínculo seguro:

Los niños con vínculo seguro pueden llorar al separarse de la madre, el llanto se debe a la separación y no al hecho de estar solos. Una vez reunidos con la madre dejan de llorar y buscan aproximarse a ellas. Usan a mamá como una base segura para explorar y por lo tanto aprender más de su entorno. El nivel de juego disminuye en ausencia de sus madres y en presencia de un extraño.

¿Cómo ves? Creo que podría confundirse con lo que muchos nos dicen que deberíamos de evitar, viendo un poco más de cerca, el vínculo de evitación se caracteriza por niños que no se incomodan si la madre desaparece, lo cual podría ponerlo en riesgo al buscar alejarse de mamá, y en vínculo ambivalente el niño puede demostrar rabia contra su madre, y mantener el llanto incluso después de que se ha reunido con ella, escondiendo detrás de un berrinche lo que en realidad se trata de una señal de riesgo que nos indica la falta de recursos para relacionarse y por lo tanto controlar emociones.

La vida del lactante transcurre en un mundo guiado por sensaciones y percepciones antes que recuerdos y anticipaciones. Así qué no sueltes a tu bebé y abrázalo el mayor tiempo posible (si trabajas con mayor razón aprovecha los momentos que pasas cerca de él), es muy sencillo, el mundo es grande y nuevo para nuestros bebés, dar sus primeros pasos contigo lo hará menos amenazante y más atractivo, entenderlo, apreciarlo y descubrirlo será más sencillo.

Recuerda la mejor guía es tu instinto, tu bebé te enseñó a entenderlo los 9 meses que pasó dentro de ti, él te indicará si necesita espacio o cuando te necesite cerca.


[1] Momento clave de la maduración del individuo en el que la ausencia! presencia o pobre calidad de estímulos físicos o ambientales pueden desviar o alterar el curso normal del desarrollo.

[2] Psicólogo danés.

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