Alteraciones de la marcha

¿Qué es la marcha?

La marcha es la coordinación de diversos sistemas musculares que permiten al ser humano la deambulación bípeda, para lograrlo utiliza principalmente los músculos de la cintura pélvica y miembros inferiores, y en menor medida, la cintura escapular, tronco y los superiores también contribuyen a la perfección del movimiento.

¿Cuáles son las características de la marcha normal?

En la marcha normal hay un pie apoyado en el suelo (estático) y el otro avanzando, en el aire (dinámico). Cuando un pie apoya, el otro despega, de forma que cuando uno es estático el otro es dinámico y viceversa. El peso del cuerpo se mantiene en el miembro estático, pasando alternativamente de uno a otro miembro a medida que se desplaza el centro de gravedad.

En resumen, los tres pasos principales en la marcha normal son:

  • Despegue
  • Avance
  • Apoyo en el suelo

¿Cuáles son los orígenes de la marcha patológica?

Existen tres causas que originan trastornos en la marcha. Estos son:

  1. Déficit de fuerza (Pariesia).
  2. Alteraciones de la coordinación muscular, sin déficit de fuerza.
  3. Causas funcionales (trastornos neurológicos o deficiencia de algún miembro).
  4. o una combinación de las anteriores.

Es importante poder identificar cuando el niño lleva caminando ya 6 meses o 1 año y no esta dentro del estándar de marcha funcional, poder identificar las características de la caminata que realiza y en base a ello descubrir como poder buscar estrategias para ayudarle y también para canalizar a especialistas.marcha

Bibliografía

Covisa, J. M.-T. (s.f.). Alteraciones de la marcha. INFOMED Red de salud Cuba, 154-158.

Beneficios del gateo

gateoLa segunda meta evolutiva de los niños entre los 7 y los 24 meses de edad es relacionarse con el entorno a través de la deambulación afianzando el gateo y alrededor del año comenzando a andar.[1] Pero ¿qué pasa con los pequeños que no gatean o se tardan en hacerlo? ¿Todos deberíamos de pasar por el gateo como proceso madurativo? ¿Qué influencia a nivel neurológico y de desarrollo psicomotor tiene el gateo, qué diferencia marca? ¿Hay un tiempo suficiente de gateo o existe un patrón correcto?

Partiendo de que la meta evolutiva es la relación con el entorno entonces podemos centrarnos a analizar el movimiento. El movimiento es un concepto amplio, que para su estudio se divide en dos tipos de movimiento; el adaptativo y el exploratorio. Entender al movimiento como un proceso madurativo, nos permitirá analizar el gateo no solo en función de su perfección a nivel motriz, también en función de lo que explorar el espacio le provee al bebé en experiencias de aprendizaje y autonomía.

En el ser humano existen muchas variaciones del gateo, algunas más perfeccionadas que otras, pero todas tienen en común el movimiento, que permiten entre otras cosas la maduración del control vestibular. Las variantes del gateo sirven como funciones generales que aumentan la fuerza y coordinación en las partes del cuerpo que el niño usa.  El gateo; desarrolla la visión, el tacto, el equilibrio, la propiocepción, la motricidad gruesa al desplazar el cuerpo y la motricidad fina, la orientación y discriminación espacial de fuentes acústicas y la futura capacidad de escritura en un solo ejercicio. El gateo integra los diferentes subsistemas del movimiento que componen otros muchos más complejos como andar, correr, etc.

Aunque no hay evidencia científica contundente que permita asegurar que el niño que no gatea tendrá “problemas “o “retraso” en su desarrollo psicomotor y neurocognitivo, si hay evidencia de que si el gateo se desarrolla correctamente se favorecen las conexiones futuras de todo tipo entre los dos hemisferios cerebrales. Y de estas conexiones depende el correcto desarrollo de funciones cognitivas(aprendizaje) y de movimiento más complejas.[2]

De acuerdo con el Dr. Carlos Gardeta Oliveros, podemos listar en 8 los grandes beneficios del gateo:

  • El gatear conecta los dos hemisferios cerebrales, creando rutas que favorecen el intercambio de información entre ambos hemisferios, estas rutas son cruciales para la maduración de funciones cognitivas.
  • Desarrollo del patrón cruzado, coordinación entre extremidades opuestas, su logro permite posicionar de forma correcta las vértebras, así como evitar posiciones extrañas, tonificando adecuadamente los músculos, permitiendo que el niño en un futuro pueda permanecer de pie solo.
  • Desarrolla el sistema vestibular y el sistema propioceptivo. Ambos sistemas permiten saber dónde están las partes del cuerpo de uno.
  • Permite el enfoque de los ojos, desarrollando la convergencia visual.
  • Permite el desarrollo de la oposición cortical, el desarrollo de esta función en las manos es la que permite servirse de ellas y asir los objetos. Y esa manualidad fina es esencial para luego poder escribir.
  • El gateo además ayudará al proceso futuro de la lateralización.
  • Se facilita el aprendizaje de la lectoescritura, ya que mediante el gateo se va desarrollando la coordinación cerebral ojo-mano.

De acuerdo con Glenn Doman, cuando no hay oportunidad de desarrollar la movilidad y se evita que los pequeños se arrastren y gateen, los efectos se hacen evidentes en otras áreas, como el caso de la visión. Además, es importante señalar que, a menor estimulación, las habilidades motoras se tardan en aparecer, de ahí lo preocupante que los niños pasen cada vez menos tiempo en el suelo.

Se han observado algunos problemas comunes[3] en niños que no gatearon tales como:

  • problemas para seguir con los ojos una línea
  • problemas para expresar los pensamientos e ideas
  • escritura ilegible
  • problemas de coordinación ojo-mano, fundamental para escribir y coger pelotas
  • miedo
  • problemas de concentración, problemas de aprendizaje
  • problemas de coordinación de movimientos, andar homolateral

El periodo crítico o sensible es el momento adecuado para desarrollar una habilidad, pues tanto la estructura física como la psicología está apta para ello. El periodo sensible para el gateo es de 6 a 9 meses, una vez que el bebé haya aprendido a rodarse y a sentarse sin ayuda. Por lo que el fomento a la autonomía del movimiento en esta etapa de desarrollo marcará la diferencia en el desarrollo de nuestros niños.

En resumen, el movimiento tiene una importancia esencial en el desarrollo funcional de los niños, pues permitirá la organización cerebral infantil.

Bibliografía

B., O.-K., & David, O.-S. (2015). Gateo. Revisión de la literatura médica. Revista Mexicana de Pediatría, 144-148.

Jové, R. (2009). La crianza feliz. Madrid: La esfera de los libros.

López, S. (2017). La importancia del gateo. Psicoactua.

 

[1]Cfr. (Jové, 2009)

[2] Cfr. (López, 2017)

 

[3] Cfr. (López, 2017)

10 acciones para mejorar nuestro entorno

Definitivamente #lasmamaspodemoscambiaralmundo hace unos días lanzamos una pregunta en nuestro grupo de mamás ¿Qué cambios podemos hacer las mamás para cambiar la salud de nuestro planeta? y varias mamás se sumaron a proponer 10 puntos para mejorar la salud de nuestro entorno.
Se los compartimos por aquí.

Y ahora nos toca ponerlo en marcha!
Por favor compartenos fotos de los cambios que vayas implementando. 🙂

Gracias por participar!
Veronica ArroyoAngélica Talia LailsonNoriki de DiezIsa LunaMirjana RochaKaren Arista @Gladis Yasmin González

Si quieres unirte a nuestro grupo de mamás en fb puedes hacerlo en la siguiente liga:
https://www.facebook.com/groups/mitributhinkspace/

 

#lasmamaspodemoscambiaralmundo (1)

Límites vs. normas, Castigos vs. Consecuencias.

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Hablaremos sobre límites, consecuencias y normas, entre tanto ¡¿Qué debo de hacer en casa?!

Aquí te comparto mi reflexión.

Si me has seguido durante algún tiempo seguramente sabes que en mis post y videos promuevo una crianza respetuosa y con sentido común. Últimamente me han llegado preguntas cada vez más frecuentes sobre:

  • Si mamá lo estará haciendo mal si carga a su bebé al llorar o si atiende las demandas frecuentes de su bebé.
  • Si esta bien acompañar un “berrinche” o en realidad debería ignorarlo.
  • Si la nalgada a tiempo se vale.
  • O si la ridiculización de los niños escondida en el “te estoy enseñando algo por que no lo haces bien” o en realidad diría yo no lo haces como yo lo quiero, es válida en el nombre de criar niños “buenos” (por ejemplo; ya viste tu primo lo hace mejor).

Y cómo mamá y profesional de la crianza pensar en el poco sentido común de las personas que realizan estas críticas me molesta y me duele, pues deberíamos criar niños no que aguanten y que atiendan todas las ordenes, sino niños más humanos que busquen construir un mundo mejor y no que se defiendan de su entorno, pequeños autónomos y críticos, ese es el verdadero trabajo de las familias y con el que lograríamos la transformación del mundo.

Por lo tanto y aclarando antes de cualquier otra reflexión, que una crianza respetuosa, amorosa con sentido común, no es, ni será nunca una crianza permisiva, por el contrario, es una crianza que toma en cuenta las posibilidades naturales biológicas, motrices psicológicas de cada niño “en lo individual” -recalco- y pide y acompaña de acuerdo con ellas, sin exigir de más, pero motivando al logro de nuevos hitos.

Por lo que poner castigos o los famosos “límites” a un pequeño que llora por ser cargado, no es “educarlo” es ignorarle, invalidar emociones, silenciar su voz. Pedir a un niño que participe en una obra de teatro escolar, a fuerza, sin tomar en cuenta las habilidades emocionales desarrolladas es lo mismo.

A continuación, expongo algunos elementos a considerar cuando queremos trazar una ruta en el camino de nuestros pequeños para alcanzar algún objetivo de conducta o de habito, y notarás que prefiero hablar de normas, que sirvan de paraguas, de marco para dar sentido a cualquier situación a la que nuestros peques se enfrente, trataré de evitar la palabra límite no porque sea equivoca, sino porque su uso si lo es, al grado de llenar de límites toda nuestra vida en familia. Además, los famosos límites se centran en decir el hasta dónde y no en cómo hacerlo bien.

Elementos al considerar al generar o estructurar normas en casa:

  • Empatía: se refiere a la capacidad del ser humano para conectarse con otra persona, para ponerse en su lugar y responder adecuadamente a sus necesidades, así que la empatía es una habilidad indispensable cuando nos volvemos padres. En la crianza, implica ponernos en los pies de nuestros hijos y hacernos la pregunta ¿quizá está pasando un mal rato? En resumen, la empatía es una habilidad para el desarrollo de las relaciones interpersonales.
  • Apoyar en el modular respuestas y reacciones a situaciones, el primer paso es el ejemplo, cómo se comporta mama y papá cuando está frustrado o cansado o en la gestión de un berrinche. ¿Mamá y papá piden perdón cuándo se equivocan? ¿Mamá y papá gritan o insultan?
  • Una realidad es que a más límites mayor es la frustración y entonces mayor la necesidad de reclamar autonomía, debemos ser conscientes entonces a cuantas reglas y limites se enfrentan nuestros pequeños, cuantas veces escuchan un “no” al día, pensemos; ¿hay congruencia entre los que se le pide o se le permite en la casa, en la escuela, en la casa de los abuelos, con la persona que nos apoya a cuidarlos?, peor y más importante aún; ¿hay congruencia entre mamá y papá?
  • Elige tus batallas y aplica normas en casa que sean de alta aplicación, es decir no necesitamos decir no le pegues a tu hermano, si la norma es no pegamos, aplica para el hermano, el perro, el compañero de la escuela. Andar todo el día diciendo no, no y no solo desgastara nuestra relación. Y todo se hace aún más fácil si a ese -no pegamos- lo modificamos con “actuamos con respeto hacia los demás y hacia nosotros mismos” (lo que implicaría también si me pegaron tendré que darme a respetar y defenderme, pidiendo ayuda o denunciando el hecho a mi mama, a la maestra, al adulto de confianza más cercano).
  • Dando continuidad al punto anterior, al acompañar a nuestros niños y ayudarles a volverse personas responsables y criticas, una de las mejores estrategias y quizá la más difícil es permitir que expresen emociones negativas, ya que deberán indicar si una situación les pareció injusta o muy retadora o si están frustrados, y nuestro trabajo será enseñarles cómo gestionar dicha emoción: cómo manejar respiración, lo que sentimos a nivel corporal, cómo pedir ayuda o disculpas, qué hacer para que no se repita.
  • Utilizar ¿por qué no? los refuerzos positivos, quizá no una fiesta cuando observamos un comportamiento esperado, pero si un “gracias por …”.
  • Al hablar de consecuencias, respetar autoestima, y recordar que lo que se juzga es el acto no a la persona.

Entonces si no estableceremos límites pero si normas que sirvan de marcos generales para el comportamiento esperado: ¿Qué normas podemos elegir en casa?

Acá la sugerencia:

  1. Respetamos a los demás y a nosotros mismos.
  2. Cuidamos nuestras cosas y las de los demás.
  3. Cuidamos nuestra salud y la de los demás.

¿Y si una norma no se cumple? Algunos dirán que un castigo en este sentido puede ser útil, pero, el niño no acabará de entender exactamente la causa y el efecto de lo que ha sucedido y la situación puede volverse más compleja y repetirse, hablando entonces de nuestras fallas cómo papás, -el niño se encontrará castigado sin saber por qué-. Por ejemplo; no hiciste la tarea, no hay postre o no hay tele ¿?

La propuesta -y siguiendo mi reflexión sobre las normas-, deberíamos de hablar de consecuencias, rompiste algo, entonces limpiamos, tratamos de arreglarlo, vemos la forma de reemplazarlo y pedimos disculpas, en otra ocasión trataremos de hacerlo mejor. Ojo: Las consecuencias tienen sentido con la falla cometida y muestran como enmendar el error.

Si queremos que los niños tomen decisiones, debemos darles oportunidades de que las tomen, de que practiquen, conozcan y modulen sus respuestas, emociones, gustos, personalidad.

¿Me compartes tu opinión?

 

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¿Quién imparte el taller?

Familiologa egresada del ISEF y maestra en Educación por la Universidad Anáhuac, Diplomada en Salud Primal por la Universidad de Concepción, Chile. Certificada en Estimulación Prenat